Los barceloneses, víctimas de las panaderías ‘low cost’

Eixample

Las macropanaderías de Barcelona, la opción “fácil” para los barceloneses: críticos pero consumistas

Las ‘bakery-coffee’ son cada vez más populares en Barcelona, especialmente en el Eixample, donde compiten de forma “desleal” con los obradores artesanales que resisten en el distrito

12 febrero, 2024 23:30

El Eixample es una de las zonas de Barcelona que más cadenas de panaderías concentra. Según la Asociación Española de la Industria de Panadería, Bollería y Pastelería, en la ciudad existen 21 franquicias de esta especialidad. Algunas de las más conocidas son Vivari, 365 o Santagloria, con más de 100 locales cada una.

La proliferación de estas pseudofleques en la capital catalana ha arrinconado a los obradores artesanales de toda la vida, que tildan a la competencia de “desleal”. Aunque cada vez son más las bakery-coffee que abren en la ciudad, los barceloneses lo tienen claro: “La calidad lo es todo”, expresa la gran mayoría a este medio.

Los barceloneses, víctimas de las panaderías ‘low cost’

En el Eixample, los vecinos conocen las panaderías locales que aún resisten en el barrio, a diferencia de los turistas –un colectivo mayoritario– que acuden a las franquicias absorbidos por las ofertas que anuncian en el escaparate y por la variada oferta gastronómica que presentan. Pese a su rápido crecimiento en Barcelona, muchos ciudadanos son reticentes a consumir sus productos, “de baja calidad y previamente congelados”, según ellos mismos apuntan.

¿CALIDAD O COMODIDAD?

“En estos sitios no cuidan el producto, todo lo que venden parece de plástico”, señala un hombre a este medio, que lamenta que la gente, sobre todo los más jóvenes, consuman en este tipo de franquicias por comodidad y por ahorrarse “un par de céntimos”. “Estos locales hacen de Barcelona una ciudad aburrida e impersonal”, añade.

Este vecino no es el único que prefiere el obrador artesanal, donde “te puedes encontrar al propietario trabajando e incluso atendiendo a los clientes”, con lo que el trato es “más cercano y personal”. Aunque muchos coinciden en que hay que apoyar al comerciante local, entienden que por cercanía muchos prefieren acudir a estos locales: “la gente siempre tiene prisa con lo que va al que tiene más cerca”.

Pastelería de barrio de la calle Girona con Consell de Cent, en el Eixample

Pastelería de barrio de la calle Girona con Consell de Cent, en el Eixample SIMÓN SÁNCHEZ Barcelona

MENÚ DEL DÍA

En Consell de Cent, entre la calle Pau Claris y paseo de Gràcia, hay hasta tres pseudofleques en menos de 100 metros: un Subway, un Vivari y un 365. Las terrazas están llenas de gente tomando cafés con croissants, refrescos con ensaladas o menús del día, una fórmula comercial que legalmente solamente puede ofrecerse en locales de restauración.

Cuando les preguntamos por qué han decidido consumir en este tipo de franquicias, muchos no saben el motivo; simplemente la inercia les ha llevado hasta allí. “Es lo que tenemos delante del trabajo. Si en vez de un Vivari fuera una panadería artesanal, iría allí”, apunta una de las clientas que está en la terraza. “Al lado de la universidad había un Fornet y siempre íbamos allí”, añade otro joven. La economía también juega un papel importante. “La gente está pelada y buscan lo barato”, concluye un hombre.